No es el restaurante más típico de Sultanahmet, pero sí el menos turístico. Y es un McDonalds. Este barrio -que acoge la Mezquita Azul, Topkapi y Santa Sofía- está infestado de turistas. Y lo digo sin ánimo peyorativo porque yo soy uno más de ellos. Pero si el anochecer y el apetito te sorprenden en Sultanahmet, y es lo más probable porque la mayoría de los hoteles están situados aquí, no hay muchas opciones. Sí. Es cierto que hay algunos restaurantes que tienen una comida apetitosa y ya hablaré de ellos, pero a la hora de la cena la gente de la ciudad ya se ha retirado a casa y los locales están hasta arriba de turistas. Aunque pese a todo, hay excepciones y una de ellas es el McDonalds ubicado frente a la parada del tranvía de Sultanahmet. Ya. Ya sé que me vais a decir que cómo puedo ir a Estambul y meterme en un McDonalds. Pero aunque sólo sea una vez entra y disfruta de cenar junto a las familias turcas que quieren sentirse más cerca de Occidente zampándose una hamburguesa, siéntate junto a adolescentes colgados del móvil con camisetas de Nirvana, espía a algún ejecutivo que se ha quedado tirado en esta parte de la ciudad vieja o sorpréndete con tipos con barba musulmana untando su patatas en salsa barbacoa. Es la estampa que me encontré allí y te ayuda a comprender algunas de las contradicciones en las que vive este país.
Aquí sacamos una foto y el tipo posó para nosotros.
No me ha contratado el departamento de marketing de McDonalds pero os dejo el mapa para localizar el garito.

Por lo menos pedirías una hamburguesa de cordero, ¿no?
Estuve a punto pero al final me decidí por una clásica BigMac. Eso sí, en el resto del viaje me consagré como Mister Cordero 2010.
Lógico, puesto a ser poco turístico… yo acabé de dolmas hasta el copetín, con perdón.