El día que la electricidad llegó a Alota, yo estaba allí

Hoy vamos a llegar por fin al salar de Uyuni, pero antes Pedro ha decidido parar en Alota. Pedro es el conductor del 4×4 en el que viajamos por el Altiplano, un boliviano borrachín que tiene la sana costumbre de emborracharse cuando no está al volante. Pedro aparca junto a una casa donde nos han preparado algo de comida y agua, pero nosotros preferimos ir a echar un vistazo por los alrededores. Bueno, la francesa se queda en el todoterreno intentando ahuyentar el mal de altura entre cabezadas y vómitos, mientras Amaia, el finlandés silencioso y yo nos adentramos en las calles de Alota.

Alota calle

Alota es lo más parecido a un pueblo desértico de película del oeste. Un pueblo casi abandonado de película de Sam Peckinpah. Calles anchas polvorientas, sin asfalto, con edificaciones de un sólo piso, muchas de adobe y con tejados de paja. No se ve un alma por la calle, salvo un par de mujeres indígenas con sus sombreros y jerseys hasta las muñecas. Nosotros somos más imprudentes, hace calor y vamos en camiseta dejando que los rayos de sol que caen como cuchillas de afeitar nos destrocen los brazos. Pero eso no lo sabemos todavía. Las dos mujeres, a las que ahora se ha sumado una niña vestida de rosa, giran a la izquierda. Y allí, en la plaza de Alota, está la mitad del pueblo. O al menos todos los críos de Alota. Con sus batas blancas de escolares parecen una convención de farmacéuticos. Y todavía no han empezado a tocar, pero están los músicos de la fanfarre local. Aquí se celebra algo, le digo a Amaia, mientras el finlandés silencioso anda un poco alejado sacando fotos.

Alota y Coca-Cola

Alota estudiantes 2

Alota banda de músicos

De repente nos vemos rodeados de críos que nos miran curiosos pero serios, algunos incluso taciturnos. Al fondo, en un patio, sus madres limpian ropa en barreños de plástico, ajenas a la fiesta que se está preparando en el exterior.

Alota puerta y niños

Alota niños

Nos sacamos unas cuantas fotos con la chavalería de Alota hasta que se nos acercan dos chicas de unos 14 años. Camila y Gloria. Como el resto, con sus batas blancas pero más atrevidas.

Alota guías

Tienen ganas de charlar y tras las presentaciones de rigor, les preguntamos por el ambiente en el pueblo:

– ¿Por qué estáis todos en la calle hoy? ¿Qué celebráis?

Hoy llega la electricidad a Alota.

– ¿Cómo? ¿La electricidad?

– Sí. A partir de hoy tendremos una hora de electricidad por la noche.

Amaia y yo nos quedamos en silencio y no salimos de nuestros pensamientos hasta que nos invitan a conocer el pueblo. Nuestras guías Camila y Gloria nos enseñan su escuela y después nos llevan a lo alto de un kiosko desde el que se ven los tejados de Alota.

Alota escuela

Alota escuela2

Alota vistas

Camila y Gloria son tímidas. Sueltan las palabras con cuentagotas, a ratos se sonrojan y ríen sin que sepamos por qué.

– ¿De dónde sois? -preguntan.

– De España, en Europa.

– Eso está muy lejos ¿no?

– Sí, bastante -responde Amaia.

– ¿Y cómo habéis llegado hasta aquí? -siguen preguntando.

– En avión -les respondo y ponen cara de sorpresa- y vosotras ¿qué tal vivís en Alota?

– Muy bien. Aquí respiramos aire muy puro y sano, no como en las ciudades.

Por lo que cuentan ni siquiera han estado en la ciudad de Uyuni. El tiempo pasa rápido y tenemos que volver con Pedro, antes de que se aburra demasiado y se embuche dos lingotazos de aguardiente. Nos despedimos de Camila y Gloria. Y de Alota. Y Pedro no está borracho. Bien.

Alota camion

3 thoughts on “El día que la electricidad llegó a Alota, yo estaba allí

  1. felicitaciones a Uds. por haber conocido mi pueblo, este fin de año estaré por allá, podré enviarles algunas imagenes.
    Saludos

  2. That one picture tltlaoy looks like a dinosaur popping out of the earth like Uma Thurman in Kill Bill Volume Two. Seriously.Even that rainbow looked wealthier in Chile. I don’t know how they do it! Bolivians must really hate them. Glad you’ll be there when the lawsuit between the two countries is going on Keep up the pics, if only to brag at this point.

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