Norilsk, Rusia: la peor ciudad para vivir del mundo

En las últimas semanas y desde que el diario ABC lo publicará en su web, la ciudad siberiana de Norilsk ha obtenido el triste galardón de ser considerada la peor ciudad para vivir del mundo. Por mucho que lo he buscado, no he encontrado ninguna referencia a algún estudio o informe que confirme semejante afirmación. Lo más probable es que todo surja de la entrada de este blog a la que enlaza el ABC. En fin, más allá de la insistente capacidad que tenemos los periodistas para crear titulares llamativos, el hecho es que si no es la peor ciudad para vivir del mundo, Norilsk está entre las peores. Según la ONG norteamericana Blacksmith Institute, Norlisk es una de las diez ciudades más contaminadas del planeta por la perjudicial actividad de su industria minera y metalúrgica. En Norilsk se funde una quinta parte de todo el níquel del mundo lo que provoca nubarrones de humo y lluvia ácida. Algunas fuentes consideran que el 1 por ciento del dióxido de sulfuro de todo el mundo se emite desde esta ciudad.

En los artículos publicados estas pasadas semanas se repiten los datos incluidos en la wikipedia, pero indagando un poco en la red me he dado cuenta de que Norilsk es uno de los lugares del mundo más inquietantes e inaccesibles. Norilsk es la ciudad que contamina pero también la ciudad construida sobre los huesos de esclavos, y la ciudad del frío eterno, y la ciudad cerrada al exterior y la ciudad sobre la que depende en parte el desarrollo del coche eléctrico.

En este vídeo emitido por ETB, se insiste en los cuatro mismos datos pero tiene la virtud de recoger las opiniones de algunos habitantes de la ciudad. Parecen fantasmas entre el hielo y la polución. Su testimonio es todavía más escalofriante porque el acceso a la ciudad de prensa extranjera es casi imposible.

Norilsk es considerada la ciudad más al norte de Siberia y la ciudad con más de 100.000 habitantes más al norte del planeta. Es una ciudad de población parecida a la de Vitoria-Gasteiz, unas 230.000 almas. Algunos datos terroríficos:

  • La contaminación es tan brutal que la esperanza de vida se sitúa en los 46 años.
  • La lluvia ácida ha provocado que no haya árboles en el entorno de la ciudad.
  • Durante el invierno las temperaturas caen hasta los 50 grados bajo cero.
  • El invierno es negro como una habitación oscura: un día se echa la noche y la luz no vuelve hasta 45 días después.

Norilsk, la ciudad sobre los huesos

Los orígenes de Norilsk se remontan a finales de los años 20 del pasado siglo, aunque oficialmente la ciudad nace en 1935, siempre vinculada a su industria minera y en especial a la compañía Norilsk Nickel. Pero Norilsk es también la ciudad que acogió uno de los campos de prisioneros más terribles de la Unión Soviética estalinista. No hay un cálculo certero, pero entre 1935 y 1956 podrían haber muerto entre 100.000 y 200.000 prisioneros. De hecho, todavía hoy cuando la primavera siberiana derrite la nieve, las crecidas de agua desentierran huesos humanos. Muchos han llamado a Norilsk, la ciudad sobre los huesos.

En los años 30, el niquel se escondía bajo la tundra en extensiones inmensas de tierra deshabitada. La riqueza estaba allí debajo pero no había quien la sacara de las entrañas de una tierra inhóspita y gélida. Así que Stalin trasladó a Siberia a miles de prisioneros, a las orillas del río Yenisei, al oeste de la ciudad y de allí al lugar que hoy se conoce como Norilsk. Lo primero que tuvieron que hacer los prisioneros fue construir una línea férrea que enlazara las minas con el puerto de Dudinka. Los prisioneros vivían en tiendas de campaña o barracones helados y caían como moscas. Vasily F. Romashkin que llegó en 1939 a uno de los campos de la zona, recuerda como cavaban trincheras en la tundra, vestidos con uniformes de algodón y con las manos y los pies envueltos en trapos. “Te daban lo de comer lo justo para mantenerte con vida y trabajar”, dice Vasili. En los peores días de frío, les daban un poco de alcohol puro y un pedazo de jamón.

A partir de 1936 miles de prisioneros políticos fueron enviados a levantar la industria metalúrgica de Norilsk. En la II Guerra Mundial se les sumaron estonios, lituanos y letones cuyos países habían sido invadidos por la Unión Soviética. En Norilsk, esos nuevos prisioneros bálticos descubrieron una bebida casera a base de nueces de los pinos de los alrededores con la suficiente vitamina C para mitigar el escorbuto. Durante la década siguiente al final de la guerra, los esclavos de Stalin construyeron las bases de la próspera industria de extracción y fundición del niquel que permite en nuestros días alimentar la batería de los coches eléctricos. Sí, las baterías de parte de los vehículos eléctricos necesitan niquel y buena parte llegará de Norilsk, así que sin ánimo de ser tremendista podríamos decir que nuestra esplendorosa apuesta por el coche eléctrico se sostiene también sobre esos huesos que descansan en el silencioso invierno siberiano.

Volviendo a Norilsk, nos situamos en agosto de 1953. Stalin ya ha muerto y los prisioneros se declaran en huelga. Mandan sus demandas a los habitantes “no prisioneros” de la ciudad de Norilsk. Piden visitas de sus familiares, más comida y la reducción del tiempo de trabajo en las minas. Hubo algunos escarceos y disparos, pero los prisioneros apostaron por formas de protesta pacíficas: cartas a mandatarios en Moscú, reuniones, huelgas de hambre… Finalmente sus reclamaciones fueron escuchadas hasta el punto de que en 1956 el campo de prisioneros de Norilsk fue cerrado.

En la actualidad varias placas y pequeñas menciones recuerdan en la ciudad el pasado esclavo de Norilsk pero como explica el periodista e historiador de Norilsk Vladislav A. Tolstoi en el New York Times la historia del campo es un secreto de familia: “todos lo conocemos, pero tratamos de no pensar en ello”. Durante la época soviética, el asunto de los campos de trabajo fue tabú. El propio periodista Tolstov creció sin saber de su existencia. La ideología oficial hablaba de voluntarios que habían llegado a la ciudad en los años 50. Con la llegada del capitalismo y la “democracia” a Rusia el silencio no es tan opresivo, pero el pasado del gulag no parece interesar a casi nadie. El paso del tiempo y el escaso interés de las autoridades rusas juegan en contra del recuerdo de las víctimas de aquel genocidio.

Norilsk

foto de Nina Stawski

Colored house

foto de lvovsky

Visitar la ciudad de Norilsk, misión imposible

En noviembre de 2001 Rusia decidió cerrar las puertas de la ciudad al exterior. Según recogía la prensa, el gobernador de la provincia de Krasnoyarsk Aleksandr Lebed relacionaba este cierre con el aumento del consumo de droga y del virus del SIDA culpando a una supuesta “invasión de extranjeros”. En aquellas fechas, las autoridades preparaban la deportación de los extranjeros. En principio, por lo que he husmeado en la red, hay pocas posibilidades de visitar Norilsk, a no ser que tengas un familiar en la ciudad o trabajes para la empresa Norilsk Nickel y te envíen allí. Otra vía consiste en intentar contactar con alguien de la ciudad de Norilsk, que te envíe un fax de invitación, tirarte medio año haciendo papeleo con las autoridades rusas y esperar a tener suerte y poder entrar en la ciudad. También he encontrado una agencia que hace tours por Siberia y pasa por la ciudad. Norilsk es un auténtico reto viajero y periodístico. Apenas hay testimonios de extranjeros sobre la ciudad.

Y la anécdota, una irónica página web que impulsa el turismo en Norilsk.

La gente de Norilsk son santos. Buena parte de sus modestos sueldos por el trabajo en las minas de níquel lo donan a caridad. En Norilsk no encontrarás un criminal. Los vecinos no cierran las puertas de sus apartamentos.

Vamos que como toda ciudad minera y aislada, Norilsk apunta a borracha y peligrosa. Habrá que ir a visitarla.

Aquí os dejo con algo de nieve de Norilsk.

13 thoughts on “Norilsk, Rusia: la peor ciudad para vivir del mundo

  1. Pingback: Tweets that mention Norilsk, Rusia: la peor ciudad para vivir del mundo | No sin mi mochila -- Topsy.com

  2. Ahora mismo te digo que desde Kirguistán, Norilsk me prevoca tremenda curiosidad pero sobre todo un pereza des-co-mu-nal. Seguro que los vecinos de la ciudad son bien majos.

  3. Daniel. Si alguien tiene arrestos para entrar en Norilsk ese eres tú. Un Kiliki errante entre níquel y gente muy amigable. :-)

  4. Jo, pues en la lista de asuntos pendientes me apunté irme a Siberia a conocer a las tribus nenets.

    Pero creo que para ir a Norilsk, aunque sea de pasada, hay que tener más arrojo que sensatez, y yo soy muy miedica. Pero me lo apunto. Seguro que en primavera no es tan horroroso. Al fondo de Bishkek también hay unas chimeneas como esas, descomunales, que no he conseguido sdaber qué son.

    Lo bueno es que nosotros tenemos aqui la cordillera de Ala-Too o Tian Shang de 4.000 metros, unos montañones azules que hace que todo parezca precioso.

    Estoy plenamente convencido de que la gente de Nolrisk será estupenda y estará encantados de conocer extranjero. A los pobres los habrán estigmatizado con el sanbenito de sucursal del invierno en Siberia.

    Abrazo.

  5. ¿Cherepovets? Puede ser aunque las fotos estaban referenciadas a Norilsk. Lo curioso es que apenas hay testimonios de primera mano, así que puede ser que haya una confusión. Voy a intentar comprobarlo.

  6. SOY DE PARAGUAY PERO AQUI TAMBIEN HAY UNA CIUDAD LLAMADA CAAPUCU QUE TAMBIEN CAUSA DECADENCIA COMO NORILSK

  7. Pingback: Destinos imposibles | Donde ir de vacaciones

  8. Hola, les cuento q estuve en norilsk en el año 2004 entre con visa de negocio con la norilsk niquel, la gente muy afable, tiene un problema con el alcohol…pero como en todo el mundo nada fuera de lo común….estuve de julio a noviembre en julio 15 c°….en noviembre -40°……una experiencia inolvidable

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *