Los dictadores árabes veranean en España

En España hay varios tipos de turismo. Está el turismo borrachudo con todos esos guiris cociéndose y fornicando sobre la arena de las playas. Está el turismo cultural que se reparte entre Madrid y Barcelona. Está el turismo de la naturaleza, el turismo de sol y playa, el turismo activo… Y luego está el turismo de los dictadores. Esos turistas a los que sólo les pedimos que no se olviden las tarjetas de crédito en casa y a los que como buenos anfitriones no les preguntamos por las andanzas en su país. Es de mala educación. Los dictadores veranean en España siempre que no se les ocurra bombardear a la población civil lo suficiente como para salir en la portada del New York Times y dejar a España en mal lugar. Es el caso de la familia de Gadafi que lo va a tener complicado a partir de ahora para seguir veraneando en España. Otros dictadores árabes podrán seguir disfrutando de sus vacaciones hispanas. Aquí unos ejemplos.

La familia Gadafi, discreta en Marbella

Ahora que los Gadafi se han convertido en el reverso tenebroso de la fuerza, el Gobierno ha bloqueado los planes de Muamar Gadafi para levantar 2.000 viviendas, un campo de golf y un palacio de congresos en una finca de Benahavís, en Málaga. Los Gadafi son viejos conocidos de la Costa del Sol aunque muy discretos. Según varias informaciones, disponen entre otras propiedades de dos viviendas de lujo en Marbella que suelen frecuentar dos de los hijos del dictador, Seif el Islam y Aisha Gadafi. Seif, el sucesor de su padre, es el tipo de las gafas y los jerseys de cuello alto que da ruedas de prensa recostado sobre el asiento. Y Aisha es la hija de Gadafi que durante un tiempo fue embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas.

La realeza de Arabia Saudí sí que se lo monta bien

Leyendo sobre la familia que gobierna con mano de hierro los designios de Arabia Saudí te das cuenta de que son una pieza más en el puzzle de famosetes que veranean en Marbella. Unos Gunilla Bon Vismarck en plan dictadores del desierto descansando en sus chozitas de la Costa del Sol. Al fallecido rey Fahd, que dicen que se gastaba 6 millones de euros al día, le ha sucedido su primo Salman Bin Abdulaziz Al-Saud, conocido por sus bizarros desayunos de churros con zumo de naranja y su predilección por fondear el yate frente a Puerto Banús. De vez en cuando el rey Juan Carlos vuela desde Palma de Mallorca para pasar la tarde juntos. ¿Se le puede pedir más a la vida?

Las vacaciones veraniegas permiten a la familia Saud disfrutar de nuestras relajadas costumbres. En su país, si eres homosexual te amputan una mano o un pie. Las mujeres viven más discriminadas que en Afganistán. Como explica Mónica G. Prieto en un excelente artículo publicado en Periodismo Humano, las mujeres “no pueden votar, no pueden conducir, no pueden caminar a solas sin un varón que les acompañé”. De sobra está decir que ni sindicatos, ni partidos ni nada. Menos mal que ahí está España para abrirles las puertas a un verano diferente. Además, como en España somos muy agradecidos les devolvemos la visita: una delegación del Senado con miembros de PSOE, PP, CIU y PNV visita estos días Arabia Saudí para fortalecer los lazos con la dictadura saudita. Poco importa que se hayan prohibido las manifestaciones de las últimas semanas y que incluso Arabia Saudí haya enviado tropas a Bahrein para ayudar a sus primos a reprimir las protestas ciudadanas. Minucias.

A Ben Alí le gustan los toros

El presidente de Túnez Zine el Abidin Ben Alí que tuvo que salir por patas de su país el pasado 14 de enero tras varios días de protestas ciudadanas también ha visitado Marbella. Por lo que cuenta El Mundo, aprovechó su estancia en España en 2003 para disfrutar de una tarde de toros.

Emiratos Árabes Unidos y Bahrein comparten gastos

Sabido es que estos dictadores del desierto tienen sus aviones privados, pero una cosa es ser rico y otras gilipollas. Según cuenta RTVE en su visita a Marbella de 1996, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos y el emir de Bahrein “compartieron un avión privado y contrataron diez camiones para transportar el equipaje y tres autobuses para sus acompañantes”.

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