El mundo tendría que empezar por pedirle disculpas a Bolivia

No tengo una opinión formada sobre las expropiaciones, ni conozco si Evo Morales está siendo un buen gobernante o uno pésimo, pero cuando esta tarde he escuchado la noticia de la nacionalización de Red Eléctrica Española he buscado un libro que hacía más de 15 años que no hojeaba, pero del que recordaba este párrafo que mucho después me empujaría a viajar a la ciudad boliviana de Potosí.

Aquella sociedad potosina, enferma de ostentación y despilfarro, sólo dejó a Bolivia la vaga memoria de sus esplendores, las ruinas de sus iglesias y palacios, y ocho millones de cadáveres de indios. Cualquiera de los diamantes incrustados en el escudo de un caballero rico valía más, al fin y al cabo, que lo que un indio podía ganar en toda su vida de mitayo, pero el caballero se fugó con los diamantes. Bolivia, hoy uno de los países más pobres del mundo, podría jactarse -si ello no resultara patéticamente inútil- de haber nutrido la riqueza de los países más ricos. En nuestros días, Potosí es una pobre ciudad de la pobre Bolivia: “La ciudad que más ha dado al mundo y la que menos tiene”, como me dijo una vieja señora potosina, envuelta en un kilométrico chal de lana de alpaca, cuando conversamos ante el patio andaluz de su casa de dos siglos. Esta ciudad condenada a la nostalgia, atormentada por la miseria y el frío, es todavía una herida abierta del sistema colonial en América: una acusación. El mundo tendría que empezar por pedirle disculpas.

Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

Después de aquel viaje a Bolivia conté en la Cadena Ser la realidad de los niños mineros en la montaña del Cerro Rico de Potosí.

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ACTUALIZACIÓN: Un compañero periodista me cuenta que los famosos 8 millones de indios muertos de Potosí que cita Galeano son un puro disparate: “Con cálculos basados en registros de mitas, dicen que quizá fueron 100.000, lo cual obviamente sigue siendo una masacre”.

3 thoughts on “El mundo tendría que empezar por pedirle disculpas a Bolivia

  1. He estado, casualmente, releyendo hoy la Doctrina del Shock, de Naomi Klein. Bolivia fue uno de esos países expoliados de sus bienes por la fuerza del shock allá por los años 70.
    Tampoco conozco las condiciones en que se produce esta expropiación, pero ¿acaso conocemos las condiciones en las que REE se hizo con los recursos bolivianos?

  2. La historia y la realidad de la minería boliviana sigue siendo una terrible injusticia. No sólo en Potosí. De comunidad a comunidad, de valle a valle del altiplano te encuentras, aunque no quieras, con la triste historia de la minería. Y el famoso libro de Galeano no me parece un buen ejemplo para acercarse a desvelar la verdad. Es un texto que uno no puede saber dónde empieza el dato histórico riguroso o dónde empieza la propaganda de la izquierda latinoamericana. Para mí un buen libro para hacerse una idea es la novela social “Socavones de angustia”. Si bien es cierto que fue escrita antes de la nacionalización de la minería en la década de 1950, puede valer para saber qué supuso para los pueblos nativos bolivianos la conquista europea. El libro me parece que no está editado fuera de Bolivia.

  3. Calcular unicamente con los registros de mitas es igual que calcular muertos en Alemania con los registros de Hitler. Si fueron MAS O MENOS no dejan de ser el mayor genocidio de la humanidad.

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