Sobre Fraga y la impunidad de los crímenes franquistas

Estos muertos son nuestros

Tendría yo once años. Mi padre, periodista de radio en su tiempo libre, me había montado una emisora casera que sólo podían escuchar mis vecinos y los del bloque de enfrente. Le birlaba música y me tiraba los fines de semana pinchando Los Pekenikes, Los Bravos, el ‘Álbum Azul’ de los Beatles y cosas del estilo. Una tarde de saqueo entre la música de mi padre, encontré una cinta de casete con carátula blanca y una fecha escrita en el dorso: 3 de marzo de 1976. Y nada más. Intrigado, la metí en el reproductor, clavé la tecla del play –entonces había que hacer fuerza con los dedos para escuchar música– y comenzó a sonar una melodía fúnebre. Luego vino todo lo demás. Aquella tarde perdí la inocencia.

Esto es un extracto de lo que escuché:

Los sonidos del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz by Cadena Ser Vitoria on Mixcloud

La cinta contaba la historia del asesinato de cinco obreros, por disparos de la policía, durante la huelga general del 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Se podían escuchar las conversaciones interceptadas a la policía en las que reconocían la masacre, los testimonios de varios testigos, los discursos durante el funeral… La cinta pasó de mano en mano agrietando la versión oficial del franquismo que acusaba de los incidentes a una nebulosa de alborotadores profesionales. Fue el twitter y el youtube de la época. Como mi padre, muchos vitorianos la guardan todavía en sus casas.

El artículo sigue en mi blog, Al Margen, de eldiarionorte.es y eldiario.es.

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