En España se tortura

Cuando hablo de esto con personas que están lejos, encuentro una incomprensión absoluta.Yo no pertenezco a ningún partido; si veo que algo es verde oscuro, digo verde oscuro, no tengo que hacer apaños.

Paco Etxeberria, forense

 

La versión oficial: En España no se tortura salvo en casos muy excepcionales que son investigados en profundidad y con todas las garantías judiciales.

Los hechos: En España se tortura y no es algo excepcional. Informes de diversas organizaciones independientes de derechos humanos confirman que, aunque no se trata de una práctica sistemática, las autoridades españolas no aplican las medidas necesarias para erradicar las torturas e ignoran, en muchos casos, las denuncias presentadas por las víctimas. Esta conclusión está apoyada también en resoluciones de diferentes organismos internacionales

A continuación los hechos (en realidad, una breve selección porque el número de casos es muy extenso).

 

El sistema permite que se den las torturas

El Instituto de Derechos Humanos de Cataluña publicó en septiembre de 2013 un informe sobre la tortura en España en el que analiza las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. “El problema de la tortura en España se encuentra no en el hecho de que sean prácticas sistemáticas, sino en que el sistema acabe permitiendo que se den este tipo de situaciones”, concluye el documento, que denuncia un aumento significativo de las denuncias por torturas.

 

“A ése se lo han cargado ya”

Varios soldados españoles maltratan a un prisionero iraquí en la base de Diwaniyah en Irak, en 2004. El vídeo fue publicado por El País en marzo de 2013.

 

Padurau y los mossos indultados

“Lucian Padurau fue detenido el 27 de julio de 2006 por agentes de policía vestidos de civil en un caso de error de identidad en Barcelona. Según declararon ante el tribunal testigos de la detención, los agentes, sin previo aviso, lo obligaron a tumbarse en el suelo, le aplastaron la cabeza y le dieron patadas en las costillas. No se identificaron como agentes de policía hasta que una multitud de transeúntes se congregó en el lugar y empezó a gritarles que pararan. La novia de Lucian Padurau, embarazada de tres meses en aquel momento, fue detenida también por agentes de policía. Testigos presenciales vieron cómo era arrastrada por el pelo y obligada a subir a un vehículo policial por medios violentos.

A Lucian Padurau lo llevaron en coche a la comisaría de policía de Les Corts, en Barcelona. En el trayecto los agentes continuaron golpeándolo a pesar de que él les suplicó que no lo hicieran ya que era hemofílico y podía morir de las heridas que le estaban causando. Además, uno de los agentes le puso un arma en la boca y amenazó con matarlo. En la comisaría continuaron las agresiones contra Lucian Padurau hasta que otro agente de policía avisó a sus compañeros de que las cámaras de vídeo estaban grabando”.

De la denuncia de Amnistía Internacional: ‘El gobierno autónomo catalán debe tomar medidas contra los agentes de policía condenados por tortura’.

Los cinco mossos implicados fueron condenados por torturas y cuatro de ellos indultados hasta endos ocasiones por el Gobierno. Desde 1998, el Gobierno ha aprobado 33 indultos a agentes de diferentes cuerpos policiales condenados por torturas.

 

Europa reprende a España por ignorar denuncias de torturas

En abril de 2013, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura reclamó una “acción decidida de las autoridades españolas para abordar los malos tratos por parte de la Guardia Civil”. Cita testimonios de patadas y golpes en la cabeza y en el cuerpo, y la práctica de “la bolsa”. Recuerda además que los problemas sobre las torturas siguen sin resolverse después de dos décadas “llamando la atención”. El Comité encontró palos y bates de béisbol en salas de interrogatorio de comisarías de Cádiz y Madrid.

 

Una confesión

“Un agente de policía afirmó que la primera acción durante la detención era vencer su resistencia, hacerles ver quién mandaba, y que “hay que golpearlos””.

Agente de los Mossos d’Esquadra entrevistado por una delegación de Amnistía Internacional el 19 de junio de 2007, en Barcelona.

 

“Hay quien no se puede creer la tortura, y quien no se la quiere creer”

“—Ha dicho en alguna otra entrevista que los forenses de la Audiencia Nacional han jugado un papel de encubridores…

—Un papel lamentable. Formaban parte de un sistema que venía de otro tiempo. El anterior a mí en San Sebastián era forense y también médico de la Policía, con esto lo digo todo. Eso era así. Pero el reproche por encubrir hay que hacerlo, porque no puede ser que tú como médico forense no hayas visto algo alguna vez y que todos los ejemplos los traslades a la caída por las escaleras, el resbalón en la ducha… Era tan insultante escuchar eso, era incomprensible incluso que la explicación fuera tan vulgar. Además, un día fuimos a ver las duchas y en una de las entradas había un sistema con un balancín, unos ganchos para hacer ‘la bañera’ con una tabla, sobre un caldero que había en el plato de la ducha. Ese dispositivo lo llegamos a ver y el juez ordenó desmontarlo. Los forenses de la Audiencia Nacional no sólo han mirado para otro lado, sino que han estado haciendo informes para encubrir esta situación”.

Paco Etxeberria, forense -conocido, entre otros casos, por descubrir los restos de los niños en el ‘caso Bretón’- entrevistado en el diario Gara sobre las torturas.

 

“¿Alguien se cree que declaran lo que declaran sin coacciones?”

“En Navarra se producían detenciones y denuncias por torturas. En los manuales de ETA se indicaba cómo efectuar la denuncia en todos los casos de detención. Por otro lado, hay sentencias que confirman torturas. Bien, si no somos hipócritas, uno tiene que entender que si detienes a un señor que ha matado a 23 personas y lo interrogas y confiesa, ¿qué es lo que le ha hecho confesar? Ha habido golpes, presiones físicas que no dejan huella, pero que puedes pensar que se producen. Presiones psíquicas, también. ¿Alguien se cree que declaran lo que declaran sin coacciones?”.

Luis Roldán, exdirector de la Guardia Civil, en una entrevista en El País el 17 de noviembre de 2013.

 

Los malos tratos no son un hecho excepcional

“Aunque Amnistía Internacional no considera que los malos tratos por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley españoles constituyan un hecho rutinario, a partir de sus investigaciones la organización refuta la idea de que sean un hecho excepcional y de que la responsabilidad de que se produzcan recaiga exclusivamente en un puñado de agentes de policía delictivos”.

Del informe de Amnistía Internacional ‘España: Sal en la herida’ (2007).

 

Las autoridades españolas siguen sin adoptar las medidas necesarias

“A pesar de las reiteradas recomendaciones formuladas por Amnistía Internacional y el Comité del Consejo de Europa para la Prevención de la Tortura, las autoridades españolas continúan sin adoptar las medidas necesarias para reformar el actual sistema de investigación de denuncias de graves violaciones de derechos humanos por parte de agentes encargados de hacer cumplir la ley, a fin de que sean conformes a las normas internacionales de independencia, imparcialidad y rigurosidad”.

Del informe de Amnistía Internacional ‘España: Sal en la herida. Impunidad policial dos años después’ (2009).

 

El ‘caso Zabalza’ y las capuchas

Año 1985. 20 de diciembre. Comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Juan María Bandrés, diputado de Euskadiko Ezkerra al ministro del Interior, José Barrionuevo:“¿Qué me dice usted, señor ministro, de que se pueda interrogar a un hombre a estas alturas con una capucha de plástico o lo que sea en la cabeza? Imagínese usted que yo hubiera pedido aquí a la presidencia que a los portavoces se nos entregara capuchas para poder interrogarle a usted sin que usted nos conozca. ¿Qué pensaría usted? Mi dignidad y la suya no son mayores que la dignidad de un terrorista detenido por la Guardia Civil y, sin embargo, se les interroga habitualmente con una capucha”.

Respuesta del ministro del Interior: “Una única sugerencia a la que se ha referido su señoría y también el señor Pérez Royo, el del interrogatorio con la famosa capucha, que a mí me parece que es atendible”.

Año 1998. José Barrionuevo ingresa en prisión para cumplir la condena de diez años por el secuestro de Segundo Marey.

Año 2013. Tras recoger testimonios de varios detenidos, el Comité del Consejo de Europa para la Prevención de la Tortura reclama a las autoridades españolas que prohiban expresamente “vendar los ojos o encapuchar a las personas que se hallen bajo custodia policial, incluso durante los interrogatorios”.

 

Palizas en los CIEs

“Varios policías responsables de la custodia del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche sacaron al Sr. El Hadj de su dormitorio por la fuerza en la noche del 7 de mayo de 2012 y lo condujeron a un lugar fuera del alcance de las cámaras de seguridad del CIE, donde —además de someterle a insultos de fuerte contenido racista y discriminatorio— le propinaron una severa paliza de la que resultó con serias heridas y contusiones que requirieron su tratamiento médico. Ordenado el traslado de la víctima a un hospital, la policía nacional, en un intento de encubrir los graves delitos de varios de sus agentes, lo trasladó el 8 de mayo de 2012 por la fuerza a Tarifa y desde allí fue expulsado a Marruecos sin permitirle el auxilio médico, jurídico y judicial al que la víctima tenía derecho”.

De la información de Periodismo Humano ‘La ONU condena a España por detención arbitraria, discriminación racial y torturas en el CIE de Aluche’.

 

“A lo mejor, en el transcurso de la detención se te va la mano”

“La tortura como elemento sistemático existió hasta el año 84. A partir del caso de ‘El Nani’ parece que eso cambió. Seguro que en España se siguen dando los mismos casos de abusos policiales que en otros sitios, pero desde luego no es una situación generalizada. Hay denuncias y se investiga. Otra cosa es que se pueda hacer algo más. Nosotros lo hemos pedido varias veces: cámaras en las comisarías, que se creen patrullas de policías que se apunten voluntariamente a hacer cursos de protección de derechos humanos y que en cada turno haya una de esas patrullas. Nosotros somos humanos. Vas a una persecución, te juegas la vida, el tío te saca una navaja, en ese momento lo detienes y, a lo mejor, en el transcurso de la detención se te va la mano”.

José Manuel Sánchez Fornet, presidente de Honor del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en unaentrevista en sevillareport.com.

 

La denuncia de Martxelo Otamendi

“—¿Qué le han hecho durante estos cinco días?

—Ejercicios físicos interminables, hasta reventar, hasta caerme y perder el aliento, flexiones, amenazas, insultos… y la bolsa, dos veces. Me advirtieron que era como un tren: que tenía la oportunidad de bajarme en la primera estación, porque así sufriría menos, “porque aquí todos acaban cantando”. A mí no me machacaron como hicieron con Juan Mari Torrealdai. Todo era gradual: al principio me obligaron a estar de pie, luego, a tener las piernas de pie pero agachado de cintura para abajo… así me tuvieron tres horas.

—¿Mientras le interrogaban?

—No, en el calabozo. Y ahí mismo, al lado, había otro detenido de los nuestros. A él le estaban tratando bastante bien, comparando con lo mío. Querían escenificar discriminación en el trato, para que llegáramos a odiarnos, para que llegáramos a odiar a nuestro compañero.

—¿Tenía un compañero al lado a pesar de estar incomunicado?

—Pero no podíamos mirarnos, ni hablar entre nosotros. En estos cinco días no llegué a dirigirle la palabra, de puro miedo. Ni siquiera nos miramos.

—¿Porque había guardias civiles?

—No estaban con nosotros, pero tenían como una mirilla en la puerta para poder vernos. Te tienen asustado, de miedo de lo que puedan hacerte si te pillan mirando a tu compañero. Tres días enteros juntos, y ni palabra.

—Le hicieron la bolsa.

Intentan gradualizar el interrogatorio. Dentro de esa gradualización, te dan a entender que cada día que pasa es peor. Lo de la bolsa me lo hizo otro grupo de guardias civiles, el sábado.

—El día de la manifestación.

Me lo hicieron dos veces. Yo, ingenuamente pensaba que la bolsa duraría medio minuto o un minuto, hasta perder el aliento. ¡Pero no duras ni tres segundos! Y te vas… y les dices: “¡voy a contarlo todo!”. Luego, empiezas a decir algo, que no te acuerdas o algo así, y ellos empiezan otra vez: ¡Acuérdate, hijo de puta! ¡Al suelo! ¡A hacer flexiones!”

—¿Le golpearon?

—Me ponían boca abajo y boca arriba. También había insultos de tipo sexual: “Ponte así, que sabemos que te gusta así… Mientras estaba desnudo me metieron un plástico por el ano”.

Relato de las torturas denunciadas por Martxelo Otamendi, ex director del periódico ‘Egunkaria’ y en la actualidad director de ‘Berria’. En 2012, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España por no investigar su denuncia. Otamendi fue detenido el 20 de febrero de 2003 por agentes de la Guardia Civil en una operación policial que vinculaba al diario ‘Egunkaria’ con ETA. Permaneció incomunicado durante cinco días. El juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, clausuró el diario. Las acusaciones que relacionaban a ‘Egunkaria’ con ETA  fueron rechazadas posteriormente por los tribunales. En 2010, siete años después, Otamendi fue absuelto junto a otros cuatro directivos del periódico de la acusación de pertenecer a ETA.

Artículo publicado el 12 de febrero de 2014 en eldiarionorte.es y eldiario.es.

One thought on “En España se tortura

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