El puente de Mostar. Don´t forget.

Después de 18 años, esta semana las tropas españolas han abandonado Bosnia. La noticia me ha recordado el viaje que realicé a los Balcanes en el verano de 2008. Estos días en los telediarios he escuchado a una periodista decir aquello tan manido de que “las heridas en los edificios están curadas, pero otras heridas tardarán mucho más en sanar”. Suena bien, pero hace apenas dos años y al menos en Mostar, todavía unos cuantos edificios de la ciudad permanecían derruidos o marcados por las cicatrices de la metralla y los obuses. El caso es que después de ver el telediario, desempolvé las fotos de aquel viaje y he recuperado ésta del puente de Mostar que había olvidado.

Puente de Mostar

Don´t forget. No lo olvides. Estaba escrito en una piedra junto a uno de los puntos desde los que se puede admirar el puente de Mostar. No olvides que este puente fue destruido por el odio entre etnias durante la guerra de Bosnia. Las tropas croatas lo bombardearon porque era un símbolo de la población musulmana de la ciudad. No tenía ningún valor estratégico en las hostilidades de aquellos días, pero aún así, lo machacaron durante dos días hasta que al final el puente cayó hecho pedazos al río Neretva.

Ahí va este vídeo. Me pone los pelos de punta.

Los vecinos de Mostar intentaron protegerlo, pero el esfuerzo fue inútil. El “Puente Viejo” de Mostar, construido en 1.556, fue destruido en 1993 y hubo que esperar hasta el 2004 para verlo de nuevo en pie. Aprovecharon parte de las piedras que permanecían en el fondo del río y ahora es la foto más buscada por los turistas. Aquella tarde que estuve en Mostar era una tarde de fiesta, la gente se divertía en verbenas y en un escenario maltrecho entregaban los trofeos de alguna competición local. Y yo estuve pateando el puente, de un lado a otro, con una sensación extraña, fijándome en los críos, que por su edad, habían tenido la fortuna de no conocer la guerra.

Las cosas han cambiado. Ahora la imagen del puente de Mostar es otra muy distinta.

Hay concursos de salto desde el puente, pero cualquier día puedes ver a chavales asomándose con ganas de intentarlo.

¿Por qué todas las ciudades parecen iguales?

A través de un comentario de meneame en un post mío sobre el progresivo empijamiento de Manhattan (y el desplazamiento a otros barrios de sus vecinos originales), he llegado a esta excelente viñeta de Mauro Entrialgo en el diario Público. Muy buena, de verdad.

Por cierto, Mauro Entrialgo es de Vitoria-Gasteiz y es uno de los artistas más importante que ha parido mi ciudad. Para mí, entre los mejores. Le conocí en sus inicios en el TMEO y lo dicho es un dibujante muy recomendable.

En La Paz los pobres tienen menos oxígeno

Estoy de mudanza e intentando recopilar los diarios de mis viajes desperdigados entre cajas de cartón. He encontrado algunas de las líneas que garabateé en una de mis visitas a la capital de Bolivia, en La Paz. La ciudad es como una gran pendiente, en la que los más pobres viven a 4.000 metros de altura, en los barrios amontonados de El Alto, mientras los ricos están mucho más al sur. En fin, que el oxígeno está mal repartido. Como casi todo en el mundo.

Illimani y la ciudad de La Paz

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De mis notas he entresacado estos extractos:

Cuando pregunto por el sur, unos me contestan: allí viven los gerentes de empresas, ministros, policías, la gente con plata. Otros me contestan: allí viven los corruptos, los malversadores, los conspiradores, la gente con plata. Todos parecen tener razón.

En el sur los ricos viven en cárceles. Murallas de cuatro metros. Alambre de espino o cristales rotos. Policías haciendo guardia en garitas. Novedosos sistemas de alarma. En secreto y en camarilla disfrutan de las riquezas que han amasado. La calle les da miedo. Podría aparecer alguien reclamando sus pertenencias.

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En El Alto las guerras son las del agua para expulsar a una multinacional, la del gas par nacionalizar los hidrocarburos. En el sur, entre las mansiones, la última batalla conocida la protagonizaron McDonalds y Burger King. Ganó este último.

El Alto y La Paz están repletos de baños públicos. Pagas un peso o menos y puedes hacer lo tuyo en un agujero a veces infecto. En el sur no hay baños públicos. El que quiere mear entra en una cafetería y se pide un jugo por doce pesos. El mismo valor que dos almuerzos en cualquier punto de la ciudad.

En La Paz hasta los pobres tienen menos oxígeno. Viven a cuatro mil metros en El Alto. Los ricos viven en el sur con los pulmones tranquilizados.

Entrevista al médico Mario Sarsa secuestrado en el Congo: “Durante mi retención, pasé consulta”

Esta mañana en el Hoy por Hoy Vitoria de la Cadena Ser mi compañera Delia Tobías y yo hemos entrevistado a Mario Sarsa, secuestrado el pasado 4 de abril po un grupo rebelde cuando recorría el río Congo y liberado poco después por el ejercito congoleño.

Mario es un tipo afable y tiene pinta de ser un gran conversador. Nos hemos quedado impresionados de la naturalidad con la que hablaba de su secuestro, restándole importancia a su cautiverio e intentando poner el foco de su atención en las condiciones de vida de los africanos. Y no es síndrome de Estocolmo, es amor por un continente olvidado al que Mario ha entregado buena parte de sus fuerzas como médico y miembro de la Asociaciación Africanista Manuel Iradier.

Cuelgo la grabación completa. A partir del minuto 8 le preguntamos por el secuestro. Dice que “técnicamente fue una retención” y que terminó pasando consulta a los vecinos del poblado donde estaba retenido. Por cierto, después de su liberación no volvió a España y siguió su viaje por el río Congo, el corazón de las tinieblas.

Aquí dejo la grabación.

Y si mañana estáis por Vitoria-Gasteiz no os lo podéis perder: da una charla en el centro cívico Aldabe a partir de las ocho de la tarde.

Es sólo un anuncio de TV pero me he emocionado

Esta mañana he abierto el correo y me he encontrado un mail de una compañera del curro. El enlace lleva a este vídeo. Es sólo un anuncio de TV pero me he emocionado. He sentido lo mismo que siento a veces cuando estoy viajando a mi aire y de repente todo huele a calma y felicidad y te sientes lo suficientemente valiente para tomar las decisiones que nunca te atreves a tomar.

Los punkis del tercer mundo son punkis de verdad

Los punkis del tercer mundo son punkis de verdad, lo que no quiere decir que haya punkis del primer mundo que no lo sean. O mejor dicho, que lo hayan sido porque hoy por hoy el movimiento está fagocitado por Mango, Zara y la MTV. Pero el caso es que los punkis del tercer mundo son punkis de verdad. Siempre que esa verdad signifique clandestinidad, marginación e hígados despedazados por el alcohol.

Un ejemplo, Cuba, 1995, en pleno “periodo especial” de apagones y bicicletas chinas. Yo andaba por allí por historias que no vienen a cuento y conocimos a unos cuantos punkis en La Habana.  Una docena. No creo que fueran más. Llevaban el pelo largo y escuchaban “La Polla Records”. Yo no lo podía creer. Entonces no había internet ni leches. Estaban escuchando a una banda de música que había nacido cerca de mi ciudad. “La Polla Records” en La Habana. Como un obispo en Chueca, vamos. No recuerdo como habían conseguido las cintas. Supongo que se las pasaron unos turistas. Así que allí estaba esa docena de punkis poniéndose ciegos y jodidos por el sistema. Tenían que andarse cuidado o les podían caer unas cuantas patadas en un callejón oscuro. No sé como será ahora pero hace 15 años en Cuba si eras tío y llevabas el pelo largo, te llamaban “mujercita” o “mariconson”.

Otro ejemplo, en Potosí, en Bolivia, hace menos tiempo. Allí también conocí a otra cuadrilla de punkis nómadas. Me topé con ellos gracias a un viajero con el que me había cruzado en Sucre, un auténtico pirado encantador que era capaz de sobrevivir una semana a zumos y dormir en pensiones mugrientas con tal de estirar el presupuesto del viaje lo máximo posible. Compartían farras y pasaban el día deambulando por las calles de Potosí.  Una vez me ofrecieron un trago. El bote era de esos que se venden en farmacias y que contienen alcohol de 96 grados. Lo habían mezclado con un par de chorros de refresco. Lo curioso de la historia es que en las minas que dominan la ciudad, muchos mineros toman lo mismo: alcohol casi puro para soportar la condena de trabajar en las entrañas de la montaña a cambio de un puñado de pesos. Rechacé la invitación y seguí bebiendo cerveza.

Punkis Leiden Holanda

Esta foto es de unos punkis más monos. Los vi pasar sobre uno de los puentes de la localidad holandesa de Leiden.

Aclaración: Lo más correcto sería utilizar el término “Los punkis de los países en vías de desarrollo” o “Los punkis de los países del Sur” pero por razones estrictamente literarias he preferido la fórmula “Los punkis del tercer mundo”.

Observación ortográfica: Aparentemente el plural de punki es punks, pero en mi casa siempre hemos dicho punkis.

Turistas: respetad el silencio portugués o marchaos a España

Pintada en la Alfama

Caminando por el barrio de la Alfama en Lisboa encontré esta pintada perdida en el laberinto de callejuelas por el que apenas se adentran extraños. “Turistas: respetad el silencio portugués o marchaos a España”, decía el graffiti. Más abajo del mirador de Santa Lucía, donde me topé con esta imagen, se escuchaba el crepitar de las sardinas que las familias del barrio asaban en la calle. De fondo se oía a un par de críos golpeando una pelota. Pero poco más. Este viejo barrio de pescadores es el reino del silencio, salvo claro, los lugares donde se acumula el gentío: en la calle principal por la que pasa el tranvía y en las faldas del castillo de San Jorge. Pero en el resto del barrio, especialmente entre el mirador y las primeras calles bañadas por el Tajo, lo único que escuchas es el sonido de tus pasos y el murmullo relajado de los vecinos de la Alfama.

Sí, los portugueses son silenciosos. Puedes estar merendando rodeado de una muchedumbre en Pasteis de Belem y apenas notarás un leve trajín de tazas y vasos. Demasiado silenciosos, quizás. Ni siquiera los niños suelen montar mucha bulla. Viajando por Portugal estás a un paso de entrar en un estado zen de sosiego balsámico. Pero que queréis que os diga, a las cinco semanas de viaje yo echaba de menos a un par de familias  juntando mesas en un restaurante a grito pelao o a una cuadrilla de adolescentes repasando su última juerga. Probablemente Portugal sea uno de los peores países para entrometerse en conversaciones ajenas. Hablan tan bajo, que no te enteras de nada.

10 razones por las que España no sale ganando si se compara con Grecia

Ahora que está mal visto compararse con Grecia porque son muy pobres y cafres, ahí van 10 razones por las que España no sale ganando si se compara con Grecia:

  1. Porque en Grecia inventaron la democracia. En España, no.
  2. Porque en Grecia hasta el más paleto te cita pasajes de “La Iliada”. Yo ni siquiera sé que sigue después de  ”En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme….”.
  3. Porque cuando los griegos se emborrachan y son felices rompen platos. España es cada día más europea: si tiras un par de platos al suelo en un restaurante lo más probable es que la “Asociación por los Platos Enteros” te denuncie ante la Audiencia Nacional.
  4. Porque en Grecia la familia real vive en el exilio. Y en España viven como Dios.
  5. Porque te guste o no practicarlo, “griego” significa algo en el diccionario sexual ¿Qué es exactamente “hacerte un español”?
  6. Porque en Grecia todavía hay costas vírgenes a las que se llega por caminos de tierra. En España no queda virgen ni Kaká.
  7. Porque en el hotel que me hospedé en Atenas casi me caigo de la silla cuando escuché mientras desayunaba una canción de los Sunday Drivers. En España Operación Triunfo ha hecho mucho daño. Pero mucho, de verdad.
  8. Porque en Grecia fuman como yonkis sin remedio. Y yo he dejado de fumar y les tengo envidia.
  9. Porque cuando viajo por Grecia puedo dormir tumbado en la cubierta de los ferrys. En España los autobuses son cámaras de tortura. Todavía me duelen las rodillas de la última vez que viajé a Madrid. Hasta en Bolivia hay más espacio entre las filas de asientos.
  10. Porque sí (es que no se me ocurrían más y había que llegar hasta 10).

Actualización 20.01: Es un post con tono irónico-humorístico. Lo digo porque alguno se lo está tomando demasiado en serio. Por comentar.

Actualización 20.22: Al parecer lo que aquí conocemos como “cubana”, en otros países se conoce como “española”.

En las minas de Potosí en Bolivia

cerro rico

Foto de urbisnauta

La foto no es mía. La he tomado prestada porque me robaron la cámara en los suburbios de La Paz. Afortunadamente conseguí mantener a buen recaudo mis grabaciones de audio. El fruto es este reportaje sobre las minas del Cerro Rico de Potosí en Bolivia, emitido en la Cadena Ser. Cuento la historia de varios niños que bajan cada día a la oscuridad de las minas.