Estaba viendo la tele, he echado un vistazo a Twitter en el móvil y me he enterado. Iñigo Cabacas ha muerto después de 3 días hospitalizado en Basurto. Era un aficionado del Athletic que celebraba la victoria frente al Schalke 04. Familiares y amigos de Iñigo afirman que recibió un pelotazo en la cabeza durante una carga de la Ertzaintza. El mejor relato de lo ocurrido lo he encontrado en El Correo:
Tras el partido, los cinco (amigos) habían quedado en María Díaz de Haro. «Es una buena zona de bares, pero para nosotros no tiene ninguna connotación política. Estábamos en la calle, junto a la herriko taberna. A eso de las once y media, vimos cómo dos tipos discutían y se peleaban, pero nada del otro mundo. No le dimos importancia. Un cuarto de hora después, llegaron varios furgones de la Ertzaintza, un despliegue importante. Varios de nosotros -relata Iván- les dijimos que no pasaba nada, pero nos retiraron y empezaron a disparar pelotazos. En ese momento, hubo gente que tiró botellas. No estaban en nuestro grupo, pero les pedimos que no lo hicieran para que no se liara más».
Pero se lió. «La gente comenzó a dispersarse por donde podía. Con nosotros estaba una chica, estaba muy nerviosa, lloraba, e Iñigo trataba de calmarla. Cada uno corrimos por donde pudimos», añade Iván. Minutos después, Koldo vio a una persona en el suelo y pidió una ambulancia sin saber quién era el herido. José Antonio sí se apercibió de que se trataba de su amigo. «Le vi sangrando por la zona de la oreja. Fui a un ertzaina, le pedí una ambulancia y me puso hasta arriba de porrazos. Voy a poner una denuncia», anuncia el joven al tiempo que muestra la fotografía de sus piernas llenas de hematomas y el parte médico que acredita sus palabras.
Mientras una chica utilizaba una bufanda rojiblanca para empapar la herida de la cabeza, Javi sacó valor y se dirigió a otro agente: «¡Que venga una ambulancia!», gritó. «Estaba insconsciente, le daban convulsiones, espamos», recuerda, todavía muy impresionado.
Los cuatro jóvenes están convencidos de que una pelota de goma es la causante del estado en que se encuentra su amigo. Y no dudan en calificar de «injustificada y desproporcionada» la actuación policial. «Fueron decididos a hacer daño. Estábamos en una especie de plazoleta que hay junto a María Díaz de Haro. Disparaban pelotazos a menos de veinte metros», aseguran.
La Ertzaintza por su parte dice que recibieron varias llamadas alertando de un herido y que al acudir al lugar fueron recibidos a botellazos y tuvieron que cargar. En la nota que la Ertzaintza ha enviado hoy a los medios no se cita esta versión de los hechos y el departamento de Interior explica que se ha abierto una investigación interna.
(ACTUALIZACIÓN 17.52 DEL 10 DE ABRIL: Esta tarde se ha confirmado que la muerte de Iñigo fue provocada por un pelotazo. Durante el día de hoy además la prensa vasca se ha hecho eco de la prohibición por parte de la Comisión Europea del uso de pelotas de goma por parte de la Ertzaintza. Hubo un aviso al departamento de Interior y a finales de este año Europa las va a prohibir. Gara lo explica hoy en su edición impresa y también lo hizo en su día El Mundo“)
La muerte de Iñigo me ha recordado otro suceso que ocurrió hace menos de dos semanas en Vitoria durante la jornada de huelga general del 29-M. Otro chaval, Xuban Nafarrate de 19 años, terminó en la UCI del hospital Santiago por un traumatismo en la cabeza y afortunadamente ya está en casa recuperándose. Según la policía se cayó al suelo cuando huía de varios agentes de la Ertzaintza. La versión de familiares y amigos difiere. Cuentan que Xuban recibió un pelotazo en la cara y que fue golpeado por la policía cuando repartía propaganda de la huelga a las afueras de un instituto de la ciudad.
En la Cadena Ser intentamos conocer que había ocurrido aquella mañana en Vitoria. La policía y los familiares de Xuban mantienen sus versiones, pero algunas de las personas que participaron en los piquetes informativos me contaron que la Ertzaintza disparaba pelotas de goma “a dar”. Un testimonio que coincide con el que los amigos de Iñigo Cabacas han contado en El Correo.