Goirigolzarri, nuestro compatriota vasco

A propósito del lío que hay montado en Bankia y la entrada de José Ignacio Goirigolzarri, esta mañana uno de los tertulianos de Radio Euskadi ha soltado lo siguiente:

“Y en este caso parece que un señor se marcha (Rato), entra un buen profesional (Goirigolzarri) que nadie va a discutir de su profesionalidad y que además es compatriota nuestro

Lo he escuchado perplejo mientras leía el último libro de Aurelio Arteta al que voy a entrevistar este mediodía. Dice Arteta que “cada día que pasa se agranda a ojos vista la brecha que separa al pensador moral y político del grueso de la sociedad. Ese pensador no sabe llegar a la gente y la gente no cree tener nada que aprender de ese pensador“. Mi teoría es que el tertuliano, esa nueva casta mediática, está arrinconando al pensador.

Por cierto, no es el único parabién que Goirigolzarri ha recibido en los medios vascos. A principios de mayo, El Correo justificaba la pensión multimillonaria de nuestro compatriota vasco.

Foto: Cadena Ser

La “cultura del éxito” de los banqueros y las pensiones millonarias

Hoy Manu Álvarez ha publicado en la edición impresa de El Correo un laudatorio aunque muy interesante perfil de José Ignacio Goirigolzarri, el sucesor de Rodrigo Rato al frente de Bankia. Y me ha llamado la atención este párrafo:

Punto y final, tiró la toalla y pactó su salida, lo que le colocó en el disparadero de las críticas de la opinión pública, al recibir tres millones de euros anuales como pensión vitalicia. Una cifra mareante para un país en el que no existe eso que los norteamericanos definen como “cultura del éxito”.

Es una de las pocas veces que he leído en la prensa un comentario favorable a las multimillonarias pensiones de los banqueros.

Intentando conoce más sobre la “cultura del éxito” de Estados Unidos, las búsquedas de Google me han llevado al libro “Goldman & Sachs, la cultura del éxito en Wall Street”. Entre otros hitos de su historial, Goldman & Sachs contribuyó a esconder el déficit de Grecia. Si esa es la cultura del éxito de USA, es para echarse a temblar.