Las manifestaciones en España son un rollo. Y en Euskadi ni os cuento. En general, se trata de poner cara de mala hostia y gritar alto. Antes llegan unos tipos y reparten banderas, pancartas y algunas pegatinas. Las manifas son así, muy necesarias, imprescindibles para que los de siempre no nos tomen el pelo, pero a ratos un poco aburridas y con aroma leninista. Porque en España (y en Euskadi) casi todo es leninista: en los partidos mandan las ejecutivas, en las empresas los jefes y en las manifestaciones los que llevan el altavoz. Hay excepciones, claro.
Así que cuando paseando por el mercado de Brick Lane en Londres me topé con esta manifestación, pensé en que un poco de creatividad y buen humor no tienen porque estar reñidos con las ganas de denunciar una injusticia.
Aquí están protestando frente a las tiendas de ropa contra el uso de piel de animales.


