11 años, 9 meses y 11 días después de que el euro llegara a España, el pasado puente del Pilar, me encontré con este cartel en un comercio del centro de Valencia.
Admitimos sus compras en pesetas. Primeras hipótesis:
- Todavía hay mucho dinero escondido que no se pudo “lavar” a tiempo cuando las pesetas dejaron de circular en el verano de 2002.
- De tanto en cuanto, un pobre viejo muere solo en su casa y cuando sus hijos van a repartirse sus trastos, encuentran un fajo de billetes de 5.000 pesetas. También ocurre que alguien se olvida de que tenía unas cuantas pesetas guardadas en un bote Cola-Cao en el fondo de un armario. Esto no es una suposición. Me lo contó hace un tiempo el director de una sucursal de Vitoria. De hecho, esa gente acude a las cajas para que el Banco de España les cambie las pesetas por euros.
- Puede ser una ironía. O un detalle decorativo vintage.
- Quizás se abrió una rendija en el equilibrio espacio-tiempo y esa mañana estuve paseando por la Valencia de 1986.
