Por alguna extraña razón, siempre me ha fascinado esa imagen de desierto urbano de las calles de Pyongyang, la capital de Corea del Norte. Hablo de oídas, claro. No he viajado a Corea del Norte, aunque no es imposible. Luego hablaré de ello.
foto tomada del artículo de Público “Una jaula estalinista para 24 millones de personas”
Una imagen. Lo escribe la periodista Georgina Higueras en el reportaje “Corea del Norte: Alerta Roja” que ha publicado en El País Semanal:
Los 24 millones de habitantes de Corea del norte parecen zombies en un mundo irreal. Hay autopistas construidas hace décadas por las que no circula casi ningún coche porque hace tiempo que la gasolina desapareció del mercado y amplias aceras por las que apenas marchan viandantes. Ni tan siquiera corren bicicletas, porque en los tiempos de la abundancia fueron desprestigiadas por Kim Il-sung, el fundador de la República, nombrado Presidente Eterno tras su súbita muerte en 1994.
Por esas carreteras desiertas, sin vehículos, ha viajado Jon Sistiaga. En este vídeo logra zafarse de sus “guías” y graba una de las escenas más extrañas de Corea del Norte: tipos barriendo, sí, barriendo las carreteras.
Antes que Jon Sistiaga, Rosa María Calaf visitó Corea del Norte y emitió el primer reportaje de una televisión española sobre el último reducto estalinista del planeta. El reportaje arranca con una de las imágenes más inquietantes: una sirena despierta a los ciudadanos de Pyongyang a las siete de la mañana. Aunque quizás el retrato más atinado de todos sea el cómic “Pyongyang” de Guy Delisle.
Guy Delisle vivió una temporada en la capital de Corea del Norte. El relato es una sucesión de situaciones estrambóticas, parajes urbanos desérticos, ataques de histeria patriótica y visitas turísticas imposibles.
Siempre hay otras visiones como la de Juan Nogueira López en su crónica escrita en el blog Corea socialista, aunque hay situaciones que siguen resultando extrañas.
A mi llegada a Pyongyang -por fin- me sorprendió la cantidad de personas que se bajaron del tren -alrededor de 300. Pronto se organizaron en filas, mientras los altavoces de la estación comenzaron a emitir música alegre.
Vuelvo a Georgina Higueras ¿Cómo es una noche en Pyongyang?
En las noches de Pyongyang, una ciudad de más de tres millones de habitantes las únicas luces son las de las estrellas. Lo único que funciona son un par de hoteles de decrépito lujo, con casinos y karaokes para entretener a los hombres de negocios chinos.
El turismo a Corea del Norte está muy restringido. Apenas unos pocos miles de turistas pueden cruzar la frontera cada año. Desde España, la agencia Viatges Pujol, organiza las visitas al país. Según informa la propia agencia, no se puede circular libremente por el territorio, ni siquiera se puede salir sólo del hotel. Y no es la única norma:
– A su llegada, deberá dejar su teléfono móvil, GPS o cualquier otro dispositivo electrónico en la aduana, no está permitida la entrada de los mismos. A la salida, le serán devueltos.
– No está autorizado el libre acceso a Internet. Si podrá llamar por teléfono, sin problema, desde algunos Hoteles, aunque el coste es elevado (1 minuto/4 euros).
– Deberá llevar dinero en efectivo (euros preferiblemente) pues el pago con tarjetas de crédito no está permitido.
– La vida nocturna es prácticamente inexistente en Corea del Norte, por tanto, ésta queda limitada a las zonas de ocio de los hoteles, un tanto “ peculiares” para nuestra mentalidad occidental pero, desde luego, curiosas.
- Corea del Norte es uno de los países más seguros del mundo y los turistas son muy bien acogidos y tratados con gran amabilidad.
- La publicidad comercial no existe. En cambio, es constante la presencia de propaganda política y de exaltación de su líder, el fallecido Presidente Kim Il Sung, en sus diversas manifestaciones (desfiles, carteles, música …)
– Está permitido realizar todo tipo de fotografías y vídeo excepto en aeropuertos, estaciones de tren, cuarteles militares, a soldados y oficiales del ejército, y en determinados puntos que su guía le indicará.
– Los cortes eléctricos suceden sólo muy puntualmente, prácticamente no los notará, pero les aconsejamos que se lleven una pequeña linterna.
– Aunque oficialmente en Corea del Norte no están autorizadas las propinas, les sugerimos, si lo consideran oportuno, al finalizar su viaje dar una propina al guía y al chófer que, naturalmente, debe ser proporcional al servicio recibido.
De momento tendré que conformarme con ver Corea desde la distancia.
Turistas avistando Corea del Norte desde el lado sur de la frontera.
foto de estebandid



